Ángela
12-6-2021
El crimen más atroz: el asesinato de un niño
Estamos asistiendo a un espectáculo vergonzoso. Las televisiones retransmiten cualquier cosa relacionada con el terrible crimen cometido por un asesino capaz de secuestrar, y matar a sus dos hijas, Anna y Olivia, para luego arrojarlas al mar, aunque todavía una de ellas sigue desaparecida, al igual que el asesino. El espectáculo de las televisiones es indignante: psicólogos, psiquiatras que dan su versión de cómo era o dejaba de ser el asesino; periodistas que cuentan cosas sin pensar que esa información puede afectar a la pobre madre; vecinos, conocidos, en fin, la cantidad de gente necesaria para ocupar las horas y los días, cuando lo que todos sabemos es que un hijo de puta ha matado a dos niñas pequeñitas, sus propias hijas.
En este espectáculo lamentable, irrespetuoso con la propia madre, el colmo ha sido la intervención de una periodista, loca de atar (no voy a dar el nombre para no darle publicidad), que ha entrado de manera enloquecida insultando a los hombres tertulianos del programa diciendo ¡vosotros sois culpables!, porque ¿cuántas veces habéis ido a manifestaciones contra la violencia machista? ¡Nos están matando!, gritaba como una posesa. Cuando uno de ellos le ha respondido que él no tiene nada que ver con ese criminal, y no le puede hablar así, ella pasa del insulto a la cursilería: “no me regañes”. Esta mujer a lo mejor debería estar en un psiquiátrico en lugar de un plató de televisión. ¿Un criminal asesina a sus hijas y todos los hombres son culpables? Hablan en todos los medios de comunicación de violencia machista, de violencia de género. ¿Este tipo no habría matado a sus hijas si en lugar de niñas fueran niños? ¿Si las niñas fueran niños ya no sería violencia machista? Cuando son las madres las que matan a sus hijos ¿es violencia feminista? Porque hace unos 10 días una mujer asesinó a su hija de cuatro añitos, pero la majadera esta no se ha acordado de ella.
…

El argumento puede ser el de cualquier novela policiaca, aunque en este caso se trate de un suceso real. Los altos cargos policiales y políticos interrumpieron la investigación en varias ocasiones por falta de presupuesto; sólo el empeño de un pequeño grupo de policías dirigidos por su jefe casi en edad de jubilación, hará que el criminal termine enfrentándose a la justicia.