Asesinados por ETA un mes de noviembre
Historias de nadie
14-11-2025
ETA nació en un seminario es el título de un libro que tuvo bastante éxito hace unos años. Efectivamente, la iglesia vasca siempre ha estado cerca de ETA. En sus monasterios escondían a los terroristas tras cometer un atentado; curas

de las parroquias señalaban a ciudadanos a los que después asesinaban los etarras; en las iglesias del País Vasco se negaban a oficiar el funeral por los asesinados… El papel de la iglesia vasca fue fundamental en la carrera criminal de la banda terrorista. Y lo sigue siendo.
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha denunciado que Mikel Albisu, más conocido como Mikel Antza, dirigente de ETA desde 1993 a 2004 presenta un programa literario semanal en la emisora Bizkaia Irratia, la radio del obispado de Bilbao, que produce este programa de forma conjunta con la asociación Euskal Idazleen Elkartea (Asociación de Escritores en Euskera). La Diputación de Vizcaya concedió 53.000 euros para su realización.
“COVITE ha calificado como «indecente e inmoral» que «una institución pública financie un programa cultural dirigido por quien fue responsable de la estrategia de la socialización del sufrimiento», y ha subrayado que esta estrategia «fue una de las más siniestras de ETA y causó un daño irreparable en la sociedad vasca y navarra».
La socialización del sufrimiento, en realidad, era una ampliación de sus objetivos criminales. Se les quedó corto el asesinato de militares, guardias civiles y policías, y a partir de ese momento pondrían en su punto de mira a políticos, jueces, empresarios, periodistas…Esa fue la obra de Mikel Antza: aumentar el número de personas a las que asesinar.
Durante los años que Mikel Antza estuvo al mando de ETA, la banda terrorista asesinó a 115 personas (entre ellas, varios niños). Fue detenido en Francia, donde vivía tranquilamente con su mujer, también terrorista, María Soledad Iparraguirre, alias Anboto (¡vaya parejita!, son tal para cual). En España, no pasó ni un día en la cárcel por sus asesinatos.
No es de extrañar que el tipo se fotografíe tan risueño con los escritores vascos sentados a su lado. Bajo su dirección ETA asesina a 115 personas y le premian poniéndolo frente a los micrófonos de una emisora de la iglesia que le recibe con regocijo en su seno.
Más curioso es que los escritores se sienten tan alegremente al lado de un asesino de este calibre. Pero, claro, ellos también están felices. Han venido a la radio a hablar de su libro. Si la entrevista se la hace un cura, como si se la hace un …
